Roxana Homsky de Izon
Roxana Homsky de Izon

Conociendo a Toba

Mi viaje a Jerusalén fue deseado, buscado, esperado con ansias. Es que el 6 de julio de 2020 nació Toba, mi primera nieta, hija de mi hijo Tito, quien vive en esas tierras sagradas desde el año 2016. Las ganas de conocerla eran inmensas, sin embargo el mundo afrontaba un momento difícil debido a la epidemia de Covid. En nuestro país todos los vuelos habían sido cancelados, por lo que tuve que conformarme viendo a Toba crecer a través de video llamadas que me hacían querer atravesar la pantalla. Aunque el contexto era impredecible, nunca perdí la esperanza de pronto poder abrazarla.

En el año 2021 solicité a la Embajada de Israel en Argentina una autorización para viajar, pero no tuve suerte. Mi nieta, quien lleva el nombre en hebreo de mi querida madre Teresa, seguía creciendo a la distancia, entre llamado y llamado.

Fue recién en 2022 cuando concreté mi deseo, con el esquema de vacunación completo y todos los requisitos indispensables para salir del país e ingresar a Israel.


En la tierra de Toba

Luego de un largo viaje de aproximadamente 27 horas, llegué al Aeropuerto Internacional Ben Gurion, en la ciudad de Tel Aviv, en donde viví uno de los momentos más emocionantes: mi hijo Tito me esperaba con un cartel que decía: “Bienvenida mamá”. Nos regalamos ese abrazo inmenso que habíamos tenido guardado por tanto tiempo.

Desde allí nos dirigimos a su casa en Jerusalén, en el barrio de Bayit Vegan. En este lugar las calles son en subida, por una montaña a la que se va ascendiendo de forma circular. Algunos escalones arriba, en un entrepiso, se encuentra la sinagoga Ini. De allí hay que subir unos escalones más hasta llegar a la calle en donde hay tres casas, una de ellas, la de mi hijo. Mi nuera Smadar, mi nieto mayor Dani y mi pequeña nieta Toba me esperaban para darme un recibimiento que jamás olvidaré. Felicidad absoluta.

Tito, el hijo de Roxana, junto a su familia
Roxana con Toba, la nieta que fue el motivo del viaje.

De recorrida por Jerusalén

La emoción nos acompañó en cada encuentro que compartimos. Por suerte llegaron las vacaciones y pudimos pasear en familia: iba a recorrer estas tierras y a conocer junto a ellos.

Caminamos por la calle Ha´ Pisga, que desemboca en las vías del tranvía o rakevet. Quienes viven allí usan una tarjeta para realizar viajes en transporte público, personalizada con su nombre y foto, mientras que yo tuve que comprar un boleto.

Tomamos el rakevet y nos dirigimos hacia el Muro de los Lamentos (o Kotel, en lengua hebrea).  Al bajar del tranvía caminamos varias cuadras empedradas y, mientras nos acercábamos, la atmósfera se iba volviendo más especial, con una vibración única: muchísimas personas caminaban hacia allí para colocar papeles con deseos entre las piedras del muro.

Nos fuimos luego hacia Mamilla, un centro comercial al aire libre en donde almorzamos y recorrimos negocios de ropa y cosméticos.

Al atardecer, regresamos a casa en el tranvía. Hora de descansar.

Muro de los Lamentos

Centro comercial Mamilla

Por el barrio Bayit Vegan

Mi hijo estudia la Torá (o biblia) y Smadar, mi nuera, cuida bebés en su propia casa, una actividad que realizan muchos inmigrantes en este barrio religioso.

La población está compuesta en su gran mayoría por argentinos y franceses, y en menor cantidad por mexicanos y panameños. Las familias son numerosas, tienen diez o más hijos. A partir de los tres años, los niños concurren a jardines de infantes del gobierno, y hay instituciones para varones y otras para nenas.

La calle principal se llama Ha´ Pisga, y en ella hay almacenes y varios restaurantes. En el barrio Bayit Vegan no hay cines ni teatros, tampoco shoppings ni clubes. Las familias no tienen televisión y pocas son las que utilizan redes Wifi.

Es una cultura totalmente diferente a la nuestra, hay menos tiempo libre, menos distracciones y más tiempo para el estudio bíblico y para plegarias al todopoderoso.
La gente está siempre con una sonrisa.

Paseamos, conocimos lugares hermosos, nos disfrutamos y nos regalamos la dicha del reencuentro. Llegó el momento de la despedida: me voy llena de momentos inolvidables, enriquecida por todo lo que vi y aprendí, y agradecida por haber podido abrazar a mi familia querida.

Ciudad Vieja de Jerusalén

Algunos datos para tener en cuenta:
  • El zoológico bíblico de Jerusalén está ubicado en el barrio de Malca. Es muy visitado ya que alberga una gran cantidad de crías de especies en extinción, y también a muchos de los animales mencionados en la biblia hebrea. Se lo recorre con un trencito que va parando en distintas estaciones para ver a las diferentes especies.
  • El único feriado del año es el Yom Ha’atzmaut, el Día de la Independencia del Estado de Israel. Los parques se llenan de gente: se juntan para hacer asados y para disfrutar de los shows aéreos que brindan las Fuerzas Armadas con sus aviones.
  • El sábado es el único día libre de la semana: no se trabaja para cumplir Shabat, que comienza los días viernes con la puesta del sol y finaliza el sábado, con la aparición de la primera estrella. En estos días es habitual concurrir a la sinagoga, los viernes para rezar y los sábados por la mañana para escuchar un fragmento de la sagrada Torá.
  • Es costumbre invitar a alguna familia para compartir el almuerzo en la propia casa. Por las tardes, las plazas se llenan de niños. Todas tienen juegos impresionantes, con distintos sectores según la edad de los chicos, para fomentar el entretenimiento y la creatividad.
  • Májane Lehuda es la estación en la que hay que descender si se quiere visitar El Shuck, el Gran Mercado de Jerusalén en el que se pueden comprar especias, frutos secos, yummis y comidas típicas.
Roxana Homsky de Izon

Roxana Homsky de Izon

Roxana es docente jubilada (fue directora de escuelas públicas) y mamá de cuatro hijos. Le encanta viajar, conocer lugares, leer libros y hacer gimnasia.

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