Marina Posse
Marina Posse

Nos vemos en Ouro Preto

Un reencuentro romántico en plena fiesta de carnaval. Te llevamos a recorrer la ciudad histórica de Ouro Preto en este relato de ficción y turismo literario.

—Nos vemos en Ouro Preto, en el carnaval —me dijo.

No podía creerlo. Víctor se había dignado a llamarme al fin. Habían pasado más de 10 años desde aquella vez en su casa, mientras cenábamos, cuando me contó que viajaría a Brasil por un tiempo, cuando me pidió que lo esperara.

“No van a ser más que algunos meses”, prometió entonces. Pero el tiempo pasó y los años se instalaron entre nosotros, los llamados se fueron espaciando y yo quedé anclado en esa vida solitaria, aguardando su regreso, soñando con el día en que volviera.

Víctor, el amor de mi vida, por fin estaba ahí y quería verme.

“Nos vemos en Ouro Preto”. Simple, sin más. Como si no tuviera que dar ninguna explicación, como si no hubiese desaparecido por años.

Ouro Preto es fascinante. Apenas puse un pie en esta ciudad sentí que me había trasladado mucho más que 100 km. Viajé en el tiempo.".

LA CIUDAD DE OURO PRETO DA CUENTA DE UN PERÍODO HISTÓRICO EN EL QUE LA EXPLOTACIÓN MINERA FUE CRUCIAL PARA EL CRECIMIENTO DE LA REGIÓN. POSEE UNA ARQUITECTURA INCREÍBLE DE ESTILO BARROCO MINERO. SU CENTRO HISTÓRICO FUE DECLARADO PATRIMONIO HISTÓRICO CULTURAL DE LA HUMAMIDAD POR LA UNESCO, PERO SU BELLEZA EXCEDE EL CENTRO Y REGALA VISTAS PANORÁMICAS PRECIOSAS DE SUS CERROS.

Mi corazón galopaba incansable, una felicidad extrema se me instaló en el rostro y no dudé en ir a su encuentro. Mire mi valija a medio hacer y la llené de emociones. La cargué de cosas inútiles, de máscaras y collares que me pidió que llevara para fantasearme.

—Esto es una fiesta, tenés que traer de todo para disfrazarte, aquí la vida se celebra a lo grande —dijo.

Intenté no pensar. Tomé el primer vuelo y salí a buscarlo.

Llegué a Belo Horizonte sin tener idea de cómo viajar a Ouro Preto. 

—Estamos cerca, son 100 km de distancia más o menos —me dicen cuando pregunto.

La primera sensación es que me gusta mucho este lugar. Los mineiros son amables y cálidos, se han ofrecido a ayudarme sin conocerme. Fui contándole mi historia al chofer del Uber, charlamos como si fuésemos amigos durante la hora y media de viaje. Lo emocionó mi relato.

Ouro Preto es fascinante. Apenas puse un pie en esta ciudad sentí que me había trasladado mucho más que 100 kilómetros. Viajé en el tiempo. Sus callecitas en subida y bajada, de adoquines irregulares y geografía sinuosa, sus construcciones coloniales que cuentan historias de otras épocas.

Su centro es el alma del pueblo, está repleto de monumentos y respira historia. En la cima de un mirador que regala vistas increíbles de las montañas se alza gloriosa la Iglesia San Francisco de Asís. Entro y miro su techo. Las lágrimas me brotan, es majestuoso su arte. Los ángeles de colores bajan desde allí arriba y me besan. Me siento en el cielo.

Camino hacia el altar para pedir un deseo: deseo que Víctor me encuentre, deseo que Víctor me ame.

EL TECHO DE LA IGLESIA SAN FRANCISCO DE ASÍS  A 13 METROS DE ALTURA, ES UNA PINTURA DE ANTONIO  FRANCISCO LISBOA,  LA MAYOR EXPRESIÓN DEL BARROCO MINERO.

Salgo a las calles, la música se escucha de fondo. Voy siguiendo el ritmo que crece en  mis oídos, la gente empieza a agolparse, hay una multitud que va detrás de un bloque callejero.

—Es el Bloco de los Niños —me cuenta una señora a mi lado. —El más antiguo de la ciudad.

Familias enteras, amigos, grupos de jóvenes y no tanto corean las canciones, bailan y ríen. La alegría se instaló en las calles de Ouro Preto. Hay muñecos gigantes que se pasean por la plaza Tiradentes, una banda de niños que va haciendo sonar los instrumentos.

El golpe del bombo hace que mi pecho retumbe, me sacude. Víctor tenía razón, esto es una fiesta.

Sonrío, estoy feliz.

PEREIRA DOS LACAIOS, EL BLOQUE DE LOS NIÑOS, ES UN GRUPO CARNAVALESCO DE LA CIUDAD DE OURO PRETO, BRASIL. FUNDADA EN 1867, ES UNA DE LAS AGRUPACIONES DE CARNAVAL MÁS ANTIGUAS DEL PAÍS.  UN PUNTO DESTACADO DEL BLOQUE SON LOS MUÑECOS GIGANTES, QUE PASEAN POR LAS CALLES DE LA PLAZA TIRADENTES.

Detrás, otro bloque. —Es el Bloco do Mato —me dicen.

Bloco do Mato. La señal de Víctor para encontrarnos: “Cuando aparezca el Bloco do Mato, esperame en la puerta del Restaurante Bené da Flauta”.

Pregunto dónde queda ese lugar y camino hasta allí, está al lado de la Iglesia, es un lugar hermoso, pintoresco. Me paro en su puerta y espero. Llevo puesta una máscara que cubre mis ojos. Miro ansioso hacia los lados, pero Víctor no aparece.

Mi cuerpo tiembla, mi estómago está nervioso.

En mi reloj, la aguja recorrió una hora completa, pero en mi mente el tiempo volvió a detenerse.

Víctor no llega.

EL BLOCO DO MATO ES UN BLOQUE FUNDADO POR UN GRUPO DE AMIGOS AMANTES DEL CARNAVAL EN EL AÑO 1979, CUANDO QUIEN NO TENÍA INSTRUMENTOS LLEVABA PEDAZOS DE ARBUSTOS O “MATOS” QUE ENCONTRABAN EN LAS CALLES.

Miro la gente pasar, las risas en eco, las familias que siempre soñamos, los niños que nunca tuvimos. 

La vida que esperaba pasa por delante de mis ojos como si fuera una película antigua. Soy el espectador de una realidad hermosa, pero yo quiero ser protagonista.

De pronto, alguien se acerca, se para delante de mí y me toma de los hombros. Su cara está a unos centímetros de la mía, siento su aliento.

—¡Rafael! ¡Soy yo!

Sonríe, tiene los dientes más blancos que las construcciones de este lugar. Me clava su mirada y espera mi respuesta, pero yo no lo reconozco, no tengo idea de quién es ese extraño que me habla.

—¡Rafa, mi amor, soy Víctor! Aquí estoy —dice mientras me sacude con fuerza. Quiere besarme pero mi cara se corre instintivamente. 

Ese no es Víctor. Ese no es mi amor. Este señor me está confundiendo.

Me zafo de sus brazos y lo esquivo. Camino entre la gente y me alejo, más lejos de lo que estuve siempre. Me saco la máscara y por fin lo veo, veo todo. Como una revelación esta vida, mi historia, la fiesta, Ouro Preto que sonríe bella, bellísima en este carnaval inolvidable.

Bailo entre una multitud que me sostiene, en una ciudad en donde por fin me encuentro. Víctor se ha ido hace tantos años… yo me he perdido hace tanto tiempo.-

EL RESTAURANTE BENÉ DA FLAUTA OFRECE COCINA NACIONAL E INTERNACIONAL CON DELICIAS COMO SALMÓN, TRUCHA Y BACALAO. EL NOMBRE DEL RESTAURANTE HACE HONOR A UN PERSONAJE LEGENDARIO Y MUY QUERIDO DE LA CIUDAD QUE FUE EL ANIMADOR DE LOS PRIMEROS FESTIVALES DE INVIERNO DE OURO PRETO.

EN LA FOTO, EL CAMARERO JOÃO PAULO, QUIEN TRABAJA ALLÍ DESDE HACE 14 AÑOS Y ES HIJO DEL CHEF DE COCINA, QUE SORPRENDE CON SUS PLATOS DESDE HACE 17, CUANDO EL RESTAURANTE ABRIÓ EN OURO PRETO. “ESTA ES MI CASA, YO CRECÍ AQUÍ”, DICE.

Agradecemos a la Agencia de Promoción de Turismo de Brasil, (EMBRATUR)  y a SEBRAE por la invitación. 🙂
Marina Posse

Marina Posse

Marina es Licenciada en Comunicación Social, escritora y codirectora de Cambio de Aire. Sus relatos de ficción en escenarios reales recorren lugares de la Argentina y el mundo. Leé más de sus historias en su blog personal en FBK @bienvivida y en IG @bienvivida_

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